Muchas veces hemos caído en la rutina espiritual; tal vez oramos, pero no sentimos esa cercanía con Dios, leemos la biblia, pero no escuchamos a Dios, cantamos o danzamos, pero no lo hacemos para Dios. Todo se ha vuelto tan solo una costumbre que, aunque estemos dentro de la iglesia cristiana al mismo tiempo estamos alejado de Dios.
Las circunstancias difíciles o los problemas en nuestra vida
nos han llevado a pensar que estar con Dios es en vano.
·
DEBO SABER:
1.
Que con Dios nada es casualidad. V9 “Pues Dios nos salvó y nos llamó a
una vida santa, no
por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos
concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo”
Muchas veces hemos creído que
conocemos a Dios tan solo por casualidad , por que estábamos pasando necesidades, pero Él ya nos conocía desde antes y tan solo permitió
esos problemas para que abriéramos nuestros ojos y nos diéramos cuenta de su infinito amor.
El nos llamó sin nosotros
merecerlo, lo hizo simplemente por que nos ama y quiere cumplir su propósito en
nuestra vida.
JEREMÍAS 1:5 “Antes
de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te
había apartado; te había nombrado profeta para las naciones”
Dios nos eligió y nos llamó desde antes de nacer e hizo con sumo cuidado
cada parte de nuestro cuerpo para que fuéramos perfectos y para que podamos
disfrutar de sus maravillas.
2.
Debemos
reavivar el fuego de Dios en nosotros V6 “Por
eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te
impuse las manos”
No debemos permitir que
las circunstancias, el afán, el desanimo o la pereza nos impidan disfrutar de
ese amor maravilloso de Dios.
APOCALIPSIS 2:2-4 “Conozco tus obras, tu duro
trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes
soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser
apóstoles, pero no lo son; y has descubierto que son falsos. Sin embargo, tengo en tu contra que has
abandonado tu primer amor”
No es suficiente con hacer
las cosas es necesario hacerlo con amor y siempre pensando en honrar a nuestro
padre.
·
¿Cómo
avivar el fuego de Dios?
1.
Con
Conciencia limpia V3B “siempre doy gracias a Dios, a quien sirvo
con una conciencia limpia como lo hicieron mis antepasados”
Servir a Dios con
conciencia limpia es actuar de manera correcta conforme lo que Dios ha
establecido, no para agradar a los hombres sino para agradar a Dios. Que
nuestros actos sean acordes a nuestros pensamientos y tengamos una vida
transparente. Que seamos los mismos tanto dentro de la iglesia como fuera de
ella.
2.
Dejando
a un lado nuestros prejuicios V7 “Pues Dios no
nos ha dado un espíritu de
timidez, sino de
poder, de amor y de dominio propio”.
Dios nos ha dado Espíritu
de poder, pero nosotros no lo creemos, le damos más importancia a nuestros
propios complejos y nos dejamos atemorizar por lo que otros dicen, no nos
valoramos y permitimos que el miedo y la inseguridad se apodere de nosotros y
empieza nuestra duda en cuanto al poder de Dios razón por la cual caemos en el
desanimo.
3.
Orando
por los demás V3A “Al recordarte de día y de noche en
mis oraciones”.
Cuando oramos por los
demás, nos olvidamos de nuestros problemas, podemos sentir el dolor de los
otros y aprendemos a valorar lo que tenemos.
4.
Debo
enseñar V11 “Dios
me nombro apóstol y maestro para anunciar la buena noticia”
El enseñar hace que
nosotros nos preocupemos por aprender más y esto nos acerca a Dios.
La enseñanza es un tesoro
V14 “esa enseñanza e s un tesoro que se
te ha confiado, así que guárdalo con la ayuda
del Espíritu Santo que vive en nosotros:
5.
Existen dificultades, pero también grandes
recompensas V15-17” Ya
sabes que todos los
de la provincia de Asia me han abandonado, incluso Figelo y Hermógenes. Que el Señor le conceda misericordia a la
familia de Onesíforo, porque muchas veces me dio ánimo y no se avergonzó de mis
cadenas. Al contrario, cuando estuvo en Roma me buscó sin descanso hasta
encontrarme”.
Debo entender que siempre existirá la oposición, persona que no estén de acuerdo,
o que por las circunstancias nos han abandonado, pero también habrá quienes nos
den la mano y nos motiven a continuar.
Siempre tendremos que hacer a un lado lo malo y rescatar lo bueno.
La vida espiritual no solo esta basado en las cosas eclesiales o
funciones que se cumplen en una congregación, sino que debe estar basada en la
cercanía con Dios y mi disposición para servirlo.
El
amor por Dios es un fuego que hay que avivar constantemente para que nunca se
apague. AMEN
PREDICADORA: Pastora: Magda Delgado


